El rodaje sigue importando, aunque menos y de forma distinta a como se hacía hace treinta años. Lo que cambió no es la necesidad de cuidar el carro nuevo: es qué exactamente hay que cuidar.
ROEWE Venezuela · Actualizado en octubre de 2026
Un motor nuevo sale de fábrica con superficies mecanizadas con enorme precisión, pero microscópicamente todavía rugosas. Durante los primeros kilómetros, los anillos de los pistones se acomodan contra las paredes de los cilindros, los cojinetes asientan y las superficies se pulen mutuamente hasta alcanzar su geometría definitiva de trabajo.
En ese proceso se desprenden partículas metálicas finísimas que quedan suspendidas en el aceite. Por eso el primer cambio de aceite tiene una importancia que ningún cambio posterior tendrá: no se hace porque el aceite esté degradado, se hace para sacar esas partículas del circuito.
Lo mismo ocurre en la caja de cambios y en el diferencial: engranajes que se asientan, sincronizados que encuentran su punto. Y en los frenos, donde la pastilla debe transferir una capa de material al disco para alcanzar su coeficiente de fricción óptimo.
El ROEWE i5 monta un motor 1.5 GDI de inyección directa con bloque de aluminio que entrega 129 HP (95 kW) a 6.000 rpm y 158 N·m a 4.500 rpm, asociado a caja sincrónica de cinco velocidades o a CVT, con tracción delantera. Los detalles mecánicos están en la ficha técnica.
En una caja manual como la del i5 sincrónico, hay un cuidado adicional: usa todas las marchas, no manejes siempre en tercera y quinta. Los sincronizados asientan con uso, y una marcha que casi no usas durante el rodaje es una marcha que puede quedar más dura después.
Y algo simple pero real: durante las primeras semanas presta atención a los ruidos. Un carro nuevo tiene su sonido base, y aprender ese sonido te permite detectar cualquier cosa fuera de lugar mucho antes.
Evita las cargas extremas sostenidas: remolcar, cargar el carro al máximo o hacer subidas largas en marcha muy alta con el motor esforzado a bajas vueltas. El esfuerzo a bajo régimen con acelerador a fondo es particularmente duro para los cojinetes.
Evita mantener una velocidad rigurosamente constante durante horas en los primeros kilómetros. Suena contradictorio con el consejo de manejar suave, pero no lo es: suave no significa monótono. Lo que se busca es variedad de carga sin picos violentos.
Evita las frenadas de pánico salvo emergencia real, y evita también el uso intensivo del freno en bajadas largas antes de que las pastillas hayan asentado.
Y evita el mito de 'darle duro para que se abra el motor'. No hay nada que abrir. Un motor maltratado en el rodaje no rinde más: consume más aceite y se desgasta antes.
El mito más persistente es que hay que cambiar el aceite a los 500 kilómetros de manera obligatoria. En motores modernos, con tolerancias de fabricación mucho más estrechas y aceites de mejor calidad, el fabricante define un primer intervalo específico y adelantarse por cuenta propia no aporta nada.
Otro mito es el de no pasar de determinada velocidad fija durante mil kilómetros exactos. La velocidad en sí no es la variable crítica; lo es la carga sobre el motor. Rodar a 100 km/h en llano con acelerador suave es mucho menos exigente que subir una cuesta a 60 km/h con el pie a fondo.
Y el tercero: que el rodaje ya no existe. Sí existe, solo que es más corto y más flexible. Los frenos y los cauchos también necesitan asentarse, y ese detalle rara vez se menciona.
Los intervalos de rodaje, kilometrajes y condiciones específicas aplicables al ROEWE i5 son los que indique el manual del propietario y el plan de mantenimiento oficial del fabricante. Esta guía recoge principios mecánicos generales; consulta siempre el manual de tu unidad y el servicio postventa autorizado.
Sea cual sea el kilometraje que indique el plan de mantenimiento de tu unidad, el primer servicio es el que menos conviene atrasar. Además del cambio de aceite y filtro, es la revisión donde se detectan y corrigen los ajustes propios de un vehículo recién ensamblado: aprietes, holguras, niveles y códigos almacenados en la computadora.
Hacerlo en la red oficial tiene un valor que va más allá del servicio en sí: mantiene el historial del vehículo documentado. Ese historial es lo que sostiene la garantía y lo que después incrementa el valor de reventa, porque un carro con su libro de mantenimiento completo se vende mejor y más rápido.
Guarda las facturas y el registro de cada servicio en una carpeta, física o digital. Es el equivalente al récord médico del carro. En la sección de servicios y postventa explicamos cómo funciona la atención de ROEWE en Venezuela.
También conviene aprovechar ese primer servicio para preguntar dudas concretas de uso: cada cuánto revisar presión de cauchos, qué significa cada testigo del tablero, cómo funciona el freno de estacionamiento eléctrico con Auto Hold que traen las versiones automáticas.
Terminado el rodaje, lo que determina la longevidad del motor son hábitos aburridos y constantes: cambiar el aceite en intervalo, no arrancar y acelerar en frío, no dejar el tanque casi vacío de forma habitual, y mantener el filtro de aire limpio, algo especialmente relevante en zonas polvorientas.
Presta atención al combustible: un motor de inyección directa como el 1.5 GDI del i5 es sensible a la calidad. Surtir siempre en estaciones confiables es una de las decisiones más baratas y más rentables que puedes tomar.
Y cuida los cauchos con rotación periódica y presión correcta; el TPMS te avisa de una caída, pero la revisión mensual sigue siendo tuya.
Si estás en la etapa previa a la compra, revisa las modalidades y precios en precios, el detalle de versiones en catálogo y cómo funciona la compra programada frente a la entrega inmediata.
Sí, pero es más corto y más flexible que antes. El motor sigue asentando anillos y cojinetes, y además los frenos y los cauchos necesitan asentarse. Lo que cambió es la rigidez de las reglas, no la existencia del proceso.
No por cuenta propia. El fabricante define el intervalo del primer servicio para cada modelo. Consulta el manual del propietario del ROEWE i5 y el plan de mantenimiento oficial, y respeta ese kilometraje.
Variar el régimen del motor en lugar de mantenerlo constante, evitar cargas extremas y aceleraciones a fondo, y frenar suave los primeros cientos de kilómetros para asentar pastillas y discos.
No. Es un mito. Un motor maltratado durante el rodaje no entrega más potencia: tiende a consumir más aceite y a desgastarse antes.
Porque además del cambio de aceite y filtro —que retira las partículas del asentamiento— es la revisión donde se corrigen aprietes y ajustes propios de un vehículo nuevo. Además, mantiene el historial que sostiene la garantía y el valor de reventa.
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