Un carro que se porta bien en la ciudad puede ser incómodo en cinco horas de autopista. Estos son los criterios que sí se sienten cuando el viaje es de verdad largo.
ROEWE Venezuela · Actualizado en octubre de 2026
Las tres rutas troncales del país imponen exigencias distintas. La Autopista Regional del Centro une Caracas con Valencia pasando por Los Teques, Tejerías, Maracay y La Encrucijada: es rápida, con tramos de montaña, curvas largas y un pavimento desigual que cambia cada pocos kilómetros. Ahí manda la estabilidad a velocidad sostenida y la respuesta del tren delantero al pisar un desnivel en curva.
La Autopista Centro Occidental continúa desde Valencia hacia Barquisimeto y de ahí se abre el camino al occidente y al eje andino. Son tramos largos y monótonos, con calor y con estaciones de servicio más espaciadas: aquí lo que decide es el consumo y la autonomía, no la potencia.
La ruta al Oriente —Caracas, Barcelona, Puerto La Cruz y de ahí a Maturín o al ferri a Margarita— combina autopista rápida con tramos de vía convencional y mucho tráfico pesado. Adelantar camiones con seguridad exige un motor que responda al pisar sin tener que planificar la maniobra con media hora de antelación.
La estabilidad en recta no depende de la potencia, sino de la geometría. La distancia entre ejes es el dato que más pesa: cuanto más larga, más estable es el carro a velocidad sostenida y menos nervioso reacciona a las juntas de dilatación y a los cambios de firme. Los 2.680 mm entre ejes del ROEWE i5 lo colocan en la parte alta del segmento compacto, más cerca de un mediano que de un subcompacto.
El ancho de vía también cuenta: 1.838 mm de ancho total dan una base amplia para el balanceo en las curvas largas de la ARC. Y la altura contenida de 1.498 mm mantiene el centro de gravedad bajo, que es justo lo contrario de lo que ocurre en una sedán alta cuando el viento cruzado pega en un viaducto.
Sobre el ESP en carretera: su trabajo real no es en el 90 % del viaje, sino en el segundo en que esquivas un hueco a 100 km/h o pisas un charco en un tramo lluvioso de la Centro Occidental. Interviene antes de que el conductor promedio pueda reaccionar. Es de serie en toda la gama del i5, junto con ABS + EBD + BA.
Con un tanque de 50 litros y un consumo homologado WLTC de 5,98 L/100 km en la versión sincrónica, la autonomía teórica se acerca a los 800 km. Con la CVT y sus 6,38 L/100 km, ronda los 780 km. Son cifras de laboratorio: el consumo real depende del aire acondicionado, de la carga, del viento y sobre todo de la velocidad de crucero que elijas.
Ese es el punto importante: la autonomía real siempre será menor que la teórica y conviene planificar con margen. En rutas donde las estaciones de servicio están espaciadas, la regla práctica es reabastecer al llegar a un cuarto de tanque y no apurar el último tramo confiando en la cifra del folleto.
El otro efecto del consumo bajo es económico y acumulativo. La diferencia de 0,4 L/100 km entre sincrónico y CVT parece nada, pero sobre 20.000 km al año son unos 80 litros. Multiplícalo por los años que piensas tener el carro y por el precio del combustible que estimes: ahí es donde una decisión de transmisión deja de ser solo comodidad.
En carretera venezolana la frenada rara vez es un evento aislado: son bajadas largas —la de Tejerías, los descensos hacia Valencia, las pendientes que se abren hacia Barquisimeto— donde el freno trabaja de forma continua. Ahí el error clásico es ir con el pie apoyado en el pedal: el disco se calienta, el material de fricción pierde eficacia y aparece la sensación de pedal largo.
La técnica correcta es frenar con motor: reducir de marcha y dejar que la compresión sostenga la velocidad, usando el freno de forma puntual y firme, no continua. En la versión sincrónica se hace bajando a cuarta o tercera; en la CVT el sistema retiene igualmente al levantar el pie del acelerador, aunque conviene conocer su comportamiento antes de un descenso largo.
Y el detalle que decide todo lo anterior: la presión de los neumáticos. El TPMS de serie avisa de una caída de presión, pero no sustituye la revisión antes de salir. Un neumático bajo en un viaje de cinco horas calienta, consume más y frena peor. Revisa presiones en frío, incluido el de repuesto, antes de cada viaje largo.
El maletero del i5 declara 509 litros. Para un viaje familiar largo eso significa que las maletas van abajo y no sobre las piernas de los pasajeros traseros, que es donde empieza la incomodidad real en la hora número tres. Un sedán de tres volúmenes dedica un cajón completo a la carga en vez de compartirlo con el habitáculo, y eso también deja el ruido de la carga fuera de la cabina.
Los mismos 2.680 mm entre ejes que dan estabilidad dan espacio para las piernas atrás. En trayectos de Caracas a Barquisimeto o de Valencia a Maturín, la diferencia entre un buen espacio trasero y uno justo se mide en cuántas paradas pide la familia.
El control crucero, presente en toda la gama, es más útil de lo que parece en autopista: mantiene la velocidad constante, evita el desgaste del tobillo derecho en cinco horas y —efecto colateral nada menor— ayuda a no acumular multas por variaciones involuntarias de velocidad.
Si tu vida transcurre entre estas rutas, revisa las páginas locales de Valencia, Barquisimeto y Maturín, donde detallamos la atención en cada ciudad. Y consulta la ficha técnica completa y los servicios de postventa antes de comprometerte con un plan de mantenimiento.
Con tanque de 50 litros y consumo homologado WLTC de 5,98 L/100 km (sincrónico) o 6,38 (CVT), la autonomía teórica ronda los 780-800 km. En uso real será menor según velocidad, carga y aire acondicionado, así que conviene planificar el reabastecimiento con margen.
Porque determina la estabilidad a velocidad sostenida. Una batalla larga reacciona menos a las juntas y a los desniveles del pavimento. Los 2.680 mm del i5 están en la parte alta del segmento compacto.
Sí. Al levantar el pie del acelerador la CVT retiene, y su comportamiento en descensos largos evita el uso continuo del freno de servicio. Conviene familiarizarse con esa retención antes de una bajada larga como la de Tejerías.
Con 509 litros de maletero, sí: las maletas de una familia de cuatro o cinco personas van abajo y no dentro del habitáculo, que es lo que arruina el confort en viajes de varias horas.
Presiones en frío incluido el repuesto, niveles de aceite y refrigerante, líquido de frenos, luces completas, herramientas de emergencia y un plan de dónde cargar combustible. El TPMS avisa de caídas de presión, pero no reemplaza la revisión previa.
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